Qué hicimos para que toda palabra se izara
Qué hicimos para pensarnos dos,
del zigag del silencio?
Al día HABLO las palabras
Qué hicimos para que toda palabra se izara
Qué hicimos para pensarnos dos,
a Rvben Fventes
Desee en ti errar
…cada ver de la mirada,
que se muda a las palabras
en tu voz al enunciar…
He pasado noches enteras leyéndole en las estrellas. Reposo en la cama, abro la ventana. Alzo la vista de mis manos; dejo de leerlas entre líneas, llevo la mirada al cielo buscando dónde iniciar el olvido. Así, le canto a cada una de las uniones que entre las estrellas se hacen; y entonces, como titubeantes ante la voz, éstas caen al desfiladero, a la tierra…
en algún desliz de brillo…
Image: "Manogodpek" de Rvben Fventes
Aquélla noche tomé un pañuelo blanco; éste y un hongo tallado en madera, fueron los únicos recuerdos que mantuve de él. ¿Él al día se desapareció? Coloqué menta, un poco de aceite mitrial, perfecto para dar luz por algunas horas, y una hoja de hierbabuena. Ya en el centro, el aroma entre cada uno y otro, agitaron la respiración. Les enredé en el pañuelo, les hice Uno. Mis manos sigilosas abrazaron al aire, lo estrellaron en la pared. Cerré los ojos. La luna se dejaba ver victoriosa, brillaba completa, entraba hasta en ojos cerrados. Preguntáronle los grillos en qué tiempo se iba en el alba. Ésta no respondió, era su amanecer nocturna. Me aferré al pañuelo blanco y a su alquimia recién elaborada, lo froté lentamente, aceleré más y más, y en frotar aumentó el calor y en el calor la luz de mi palma: luz azul. Mi mano brillaba y entonces, por miedo, dejé caer aquel párrafo que de él se revelaba…
Desperté. La luna estaba sobre mi cama hecha bruma, y en ella el conejo que brinca a la marea. Mi viejo crucifijo desapareció. En mi buró, como si fuese un faro, encontré dibujado al alquimista de pañuelo blanco, menta y hierbabuena; su rostro retenía cierto trazo de alguna vieja máscara Tia’at, me atraía en la luz. Le toqué. Imaginé, que aquella noche, había dejado escapar otro sueño; pero al intentar levantarme, las sábanas brillaban más intensas que de costumbre. Descubrí mi mano derecha, al verla brillar grité. La acerqué al dibujo posado en mi buró. El conejo abrió sus ojos y brincó por la ventana y la máscara, tomó mi mano… siguió a mi rostro y se hizo callar…
Isaac G.: M. Dreiter gatea en Francia. Ha sido complejo saber que éste comienza a tomarse la vida en serio; y ahora, siendo un bebé, comparte apartamento con un rechoncho gato. Sabe que los mininos me son insoportables, su atisbo egipcio les ha hecho faraónicamente soberbios, en fin, o mejor aún; al fin, dejé a M. Dreiter acicalando su mano en el gato y conociendo a sus nuevos padres. Decidí volver y me encuentro con que ya no hay voz ¿Me cobra cara la renta de un cuerpo? A diferencia de lo ufano que es vivir, mi interés en usted es aún de existencia, como alguna vez me dijeron al oído en cierto Cabaret Místico: “la estancia esconde al cuerpo; es ansia y a la vez laberinto del alma”.
Como sea, estoy por regresar. Evito al por mayor el pago de impuestos, suficiente he tenido con no tener cuerpo; ahora, teniéndolo no pagaré por sobrevivir. Conseguí un boleto gratis, me escudriñé en las maletas de una de sus vecinas, no se imagina el fastidio que es viajar entre vejestorios y ropa. Le dejo mi penúltima nota escrita hace días en Luzy sur Marne en Haute Marne, quizá pronto reciba mi confirmación de regreso; por favor firme de recibido la paquetería:
Desfilan en hileras, uno a otro se encuentran confundiéndose por sombras en teclas oscuras. Avanzaban continuos, sus dedos y aullidos. Y mi piano, su garganta. Una anciana voz se filtra entre las nubes de niebla. Secreto revelado: ¡Los magos existen! Figuren sus manos el abandono en el aire. En el suelo apenas sí se distingue un cello recién estrellado por notas fugaces.
Le vi orar. La dama confunde, en el azar, su suelo azul y un zapato de hule. Los detalles son horas vacuas, bastará con que le confiese que aún no logro corporalidad. Sobrevivo en su voz, y quizá es la voz pérdida un encuentro; mis palabras, instantes bíblicos, viéndonos aquí nuevamente. Al no firmar con su nombre propio cada letra, deja entrever mi ausencia en su rostro.
– ¿De dónde es hoy? Del presente, me respondo agitado.
– ¿Dónde ensayé su huida?…
Isaac G.
Marné, Francia, noviembre 2008
***
Hierson: Aún no comprendo qué deseó escribir sobre la huida; aún menos su intento de sinfonía ¿Mi palma? Ésta es tan pequeña como la luna, no le caven pentagramas ni tumbas. Si el cuello ha sido piano, deje de estrangularse la paz y llegue pronto, pues ahora le harán imagen o foto. Imagínese que recién caminando por el río encontré al hombre de lapices... lo rehizo, aún sin forma, aún en la ausencia... él es Rvben. Por ahora he tomado cursos de ausencia y releo "Rayuela"...
Con cariño,
Hierson
Hay voces que habitan en algún epígrafe de la ausente mirada; a ellas, voces de mil aromas, bastará con sólo tocarles desde el silencio de un mediodía.
En la hoja que escribe el viento y endurece al caer el otoño
se viven las palabras a distancia
A ellas, el diálogo entre luz y cielo, entre voz y hielo, entre tiempo y éste yo desvaneciéndose.
Filtrado entre las nubes… nos brillan sus palabras…
se llega asir, aún sin ser-siendo.
Este heterónimo desea buscarse por fin un cuerpo qué habitar. Agradezco por el Ser que me dejó cobijarme en las palabras, se regresa siempre a la importancia del amor y se cree que cada vuelta es un mundo, una duda un ¿Re quién? Quién está detrás de junco, del dedal y del hilo.
Me otorgo un Descanso en Paz,
Su Isaac.
Image: Todo es Fuego (en mis ojos) de Luis Vence
Medio terror,
por dos dedos,

Porque sé que al dormir dejas estelas… crónicas de espiral en las almohadas.
Al quitar lentamente mis manos de tu rostro, ya no me veía en tus ojos. Tus labios habían mudado hacia otra voz, la de un ausente. La mirada voló por la ventana. Ahora sólo salían millares de mariposas, tu rostro se desfiguraba en multicolores de polen. Era un rostro de mariposas. Inmediatamente pensé que te olvidaría, pero tal hecho provocó que siempre vinieses a mi memoria con el rostro tan feliz….
Y así, inicié el viaje. Buscaré tu rostro en todo aquello que te vio, en las hojas de una hormiga, en el simulacro de un chirrido. En todo silencio que aún no he oído. Y si el viaje se prolonga, iré hasta Egipto, para hacer de la sombra un escarabajo de la ilusión, la pirámide del extravío en vías de la creación.

Y así nos hacemos al aire, que toma forma, que se conserva y entra en el cuerpo que le brinda. Así nos conservo en el aire, que si hace espiral, no espía a la frase, se deshace al vuelo.

Image: "Del Tiempo" de Canto de Espumas
Y así se hace la ausencia del caminar y andar,
rondando con la sospecha de que alguien nos ha de respirar.

Image: "Persistir" de Luis Vence
Y habitamos pechos,
y habitamos mar…
descansamos en el polen…
de la flor lunar
Image: "Desapareceré" de Marlen Vargas
Azules resultan los árboles,
Sin palabras que hilar… tiene saliva la boca,
tiene saber el sanar.Haz orar a las olas,
ellas te traerán la paz…