miércoles, marzo 31, 2010
martes, mayo 12, 2009
PetitRojo
Las aves se roban al viento…
al aire se deja el sonido anidar.
En tu Nido vive el petirrojo,
sus rastros son el latir y respirar…
… a lo lejos el eco de un viaje,
un andar en pedal
…¡¡¡Círculos! ¡Círculos sin final…!!!
Flores nos saludan en su color.
El aroma de tu espalda hace mariposas...
viven insectos entre loza y cristal.
Huele a lavanda,
dejas líneas de un círculo al andar.
La Tierra gira.
Voltea el mar...
¿Y nosotros?
... Pensamos en circular.
Dialoga el viento
con su roce sagaz
se ve distancia, desde aquí al mirar.
Cerré los ojos:
¡Te veo! ¡Te veo!...
...Eres aquí y aquí ya Estás.
viernes, marzo 06, 2009
Espera
a Rvben Fventes
Desee en ti errar
…cada ver de la mirada,
que se muda a las palabras
en tu voz al enunciar…
lunes, enero 12, 2009
La palabra del Dios Azul
He pasado noches enteras leyéndole en las estrellas. Reposo en la cama, abro la ventana. Alzo la vista de mis manos; dejo de leerlas entre líneas, llevo la mirada al cielo buscando dónde iniciar el olvido. Así, le canto a cada una de las uniones que entre las estrellas se hacen; y entonces, como titubeantes ante la voz, éstas caen al desfiladero, a la tierra…
en algún desliz de brillo…
Image: "Manogodpek" de Rvben Fventes
Aquélla noche tomé un pañuelo blanco; éste y un hongo tallado en madera, fueron los únicos recuerdos que mantuve de él. ¿Él al día se desapareció? Coloqué menta, un poco de aceite mitrial, perfecto para dar luz por algunas horas, y una hoja de hierbabuena. Ya en el centro, el aroma entre cada uno y otro, agitaron la respiración. Les enredé en el pañuelo, les hice Uno. Mis manos sigilosas abrazaron al aire, lo estrellaron en la pared. Cerré los ojos. La luna se dejaba ver victoriosa, brillaba completa, entraba hasta en ojos cerrados. Preguntáronle los grillos en qué tiempo se iba en el alba. Ésta no respondió, era su amanecer nocturna. Me aferré al pañuelo blanco y a su alquimia recién elaborada, lo froté lentamente, aceleré más y más, y en frotar aumentó el calor y en el calor la luz de mi palma: luz azul. Mi mano brillaba y entonces, por miedo, dejé caer aquel párrafo que de él se revelaba…
Desperté. La luna estaba sobre mi cama hecha bruma, y en ella el conejo que brinca a la marea. Mi viejo crucifijo desapareció. En mi buró, como si fuese un faro, encontré dibujado al alquimista de pañuelo blanco, menta y hierbabuena; su rostro retenía cierto trazo de alguna vieja máscara Tia’at, me atraía en la luz. Le toqué. Imaginé, que aquella noche, había dejado escapar otro sueño; pero al intentar levantarme, las sábanas brillaban más intensas que de costumbre. Descubrí mi mano derecha, al verla brillar grité. La acerqué al dibujo posado en mi buró. El conejo abrió sus ojos y brincó por la ventana y la máscara, tomó mi mano… siguió a mi rostro y se hizo callar…
jueves, noviembre 13, 2008
Last Time by Moonlight
Hay voces que habitan en algún epígrafe de la ausente mirada; a ellas, voces de mil aromas, bastará con sólo tocarles desde el silencio de un mediodía.
En la hoja que escribe el viento y endurece al caer el otoño
se viven las palabras a distancia
A ellas, el diálogo entre luz y cielo, entre voz y hielo, entre tiempo y éste yo desvaneciéndose.
Filtrado entre las nubes… nos brillan sus palabras…
se llega asir, aún sin ser-siendo.
sábado, abril 05, 2008
Estancia

es la voz sin nombre



