Qué hicimos para que toda palabra se izara
Qué hicimos para pensarnos dos,
del zigag del silencio?
Al día HABLO las palabras
Qué hicimos para que toda palabra se izara
Qué hicimos para pensarnos dos,
Image: Canto de Espumas
I
Heló otro sin frío
Ayer le soñé pez, hoy es más inmenso que el mar. Las alas del sueño construyen nuestra verdad y la realidad ya se heló por un blanco sin escritura. Pronto llega un tres y las formas cambian, el aire se hace rostros y las hojas de árbol murmuro de su presencia. Máscaras de aquel otoño.
–Ojalá las alas del viento fueran vidas ajenas, rostros que ocultan un gran sueño, decía en voz ajena, en voz prestada por la tierra.
Por primera vez tengo una confesión a la ficción: ¡¡No existo!! De hacerlo, se lo debo a él, al viejo Seryôël Dreiter; quien ha creado mediante sus sueños la oportunidad de revelar y relevar al nombre para hacernos nosotros deconstruidos. Comienza el azar a hacer su nido, deja huellas en la orilla y sacar al río de sus hilos. Tejes con agua la arena, zurces con cipreses la hoguera.
Image: Marlen Vargas
Image: Múseo de FotoPoesía de Colombia
III
Espiral la espera
Le amo por la (h)ilación que se escribe con “hache” pues el hilo en plural teje al mundo desde nosotros. Inhalaciones. Suspiro que espera a ser parábola espiral la nuestra, la mejilla que arquea al violín.
(Cómo nos recuerda entre paréntesis las dudas de escindir)
–Me hizo con estrellas, con murmullos y arroyos, cada una de mis arterias le deben el color… Hoy que se hace tres siente al sueño que comparte. Vacié al reloj de arena, quedó la huella que fue mar.
Gracias M. Dreiter por la unidad que aumenta sin que se busque “lo verde en el matinal”. Hacer es amar amando al alma nacer.
Le ama desde la negación del mundo,
nosOtros
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Image: Fur imaginary portrait of Diane Arbus
Image: Fuegos de Otoño de Claudia FerrariÀ Mes Rules
“Ahora contemplas la costa,
las luces se han encendido de nuevo para tus ojos y tu recuerdo,
las palabras regresan, también ellas se encienden en tu mente,
casi te parece verlas brillar, son pequeños faros en la noche,
marcan la distancia y sin embargo podrías agarrarlas,
caben en el espacio de una mano”
ECO de un tabú al aquí
La dama de parapluie froid cede vela desde un ciprés. Llega con la lluvia, como si el otoño hiciera de ella pequeños arcos de luz, que al arquear la tierra besan sin tocarla.
– ¡Deja que todas sean libres! Los viejos sabían que las aves siempre escriben en el cielo. Al pez un árbol y al destello una pluma. Sé que ya no deberías llorar, solamente sé eso, dijo.
– Pero el humo jamás ha sido recuerdo, éste se eleva a la ropa con el tiempo de un día. Contesté con ojos entrecerrados y con las gotas del tronco.
– ¡Cera! “Será” es lo que habita al espejo, en el ojo vidrio y en la gota cristal. Pero aún la mirada nos distancia de lo que es mirar. Son estrellas las que esperas, cenicitas de papel, largas pestañas de flor que no lloran del ciprés.
¿Cerradura a los ojos, es el brillo del río? Es sueño. Siete pasos en ondas y una piedra cayó. Desperté de repente y en él, se hacía reflejo. Tomó mi mano, sus rizos de nubes y pupilas de sal me hacían las hojas – ¡No sueñes en los árboles tristezas! No ves que las larvas ya son mariposas… las llora el otoño.

Image: Canto de Espumas
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