an barav. an kaarantim Seym altag las la vorsé
Hay voces que habitan en algún epígrafe de la ausente mirada; a ellas, voces de mil aromas, bastará con sólo tocarles desde el silencio de un mediodía.
En la hoja que escribe el viento y endurece al caer el otoño
se viven las palabras a distancia
A ellas, el diálogo entre luz y cielo, entre voz y hielo, entre tiempo y éste yo desvaneciéndose.
Filtrado entre las nubes… nos brillan sus palabras…
se llega asir, aún sin ser-siendo.
